Estemos ciertos que CANACINTRA no es la lucha de una sola persona, sino el empeño de todo un gremio para sacar adelante los más altos anhelos de prosperidad que merece México. Esta unidad es esencia, cuya solidez presupone y asimila una gran diversidad de opiniones en los muy diversos temas del quehacer de la Cámara.

Siento que estos han sido años de cambios, tanto en el país como al interior de la institución. Años en los que se ha redefinido el potencial de la Cámara como un actor social fundamental para entender el México contemporáneo. Y también, años que nos permitieron unificar esfuerzos conforme a objetivos comunes.

De hecho, en estas palabras me dirijo con la humildad debida a ese Industrial Anónimo y Sacrificado, así como a esa mujer emprendedora que está aquí presente, a quienes tengo el honor de representar haciéndoles saber que los logros y el legado de esta gestión que me ha tocado presidir, nada tienen de personal, ya que todo los avanzado se lo debo a la unidad de los afiliados, a esas fuerzas vivas que han estado junto a esta Mesa Directiva.

Desde aquí quiero hacer notar que salvo mejor opinión, hemos cumplido el compromiso histórico de refundar y reposicionar a CANACINTRA, de convertir en realidad un programa de trabajo para la primera mitad del siglo XXI.

No obstante, todo lo que empieza termina y debe de dar paso a una siguiente etapa. Por ello, quiero expresarle mi más sincera felicitación y mis mejores votos al Ing. Enrique Guillen Mondragón, por la candidatura de unidad consensada con nuestros liderazgos, siendo respetuosos en todo momento de los tiempos legales que marcan nuestros Estatutos, para dirigir la Presidencia de Nuestra Cámara.